Archivo 2023

La generosidad como medicina

Imagen ilustrativa de «La generosidad como medicina»

Un estudio publicado en Nature hace unos años demostró algo que las tradiciones espirituales repetían desde siempre: dar hace feliz a quien da, más incluso que a quien recibe. Al cerebro le gusta.

Cuando damos algo con gusto, se activan los mismos circuitos de recompensa que cuando comemos o cuando nos quieren. Es una gratificación neuroquímica inmediata.

No hace falta esperar a tener mucho para ser generoso. De hecho, la gente que da poca dinero a menudo es más generosa, proporcionalmente, que los muy ricos. La generosidad es un hábito, no una cuenta bancaria.

Hoy, regala algo. Una planta. Un libro que ya has leído. Un tiempo. Una ayuda concreta. Cuida sólo que sea con gusto, sin esperar nada. Y fíjate en cómo te cambia el ánimo después. La medicina más barata, otra vez, vive en el gesto más antiguo.