Archivo 2014

Abrazar a los que quieres, cada día

Imagen ilustrativa de «Abrazar a los que quieres, cada día»

Virginia Satir, una terapeuta familiar norteamericana, lo dejó dicho en una frase que circula desde hace cincuenta años: «Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para estar bien, doce para crecer».

La neurociencia moderna le ha dado la razón sin pretenderlo. El abrazo libera oxitocina, baja el cortisol, regula la presión arterial. Es, literalmente, medicina gratuita y sin efectos secundarios.

En muchas familias el abrazo se reserva para los cumpleaños o los funerales. Muchas veces nos olvidamos de tocar a los que viven con nosotros de la forma más sencilla: un abrazo largo, sin decir nada, sin prisa por soltarse.

Hoy, abraza a alguien a quien quieras durante al menos veinte segundos. Sin palabras. Cuenta mentalmente si hace falta. Verás cómo algo en los dos se ablanda. Esa es la dosis mínima, dicen los investigadores, para que el cuerpo registre que está en un lugar seguro.