Todo lo que la piedra calla
Hay una costumbre antigua, común a muchas culturas, de poner una piedra encima de otra como recuerdo de paso. Se llaman cairns. Se ven en los caminos de montaña, en las rutas de peregrinación, en cementerios judíos.
Cada piedra es silenciosa. Sumadas, cuentan una historia. Alguien pasó por aquí. Alguien se paró. Alguien dejó una marca que no decía nada y, precisamente por eso, lo decía todo.
La vida, en el fondo, es así. Hechos pequeños que no llaman la atención mientras ocurren, pero que sumados dibujan una silueta.
Fíjate hoy en las pequeñas piedras que has puesto tú sin darte cuenta: un gesto cotidiano repetido, una rutina cariñosa con quien vive contigo, un camino al trabajo que has tomado mil veces. No son insignificantes. Son, en realidad, tu biografía en bruto.