La música y la memoria
Lucio, un amigo mío, perdió a su madre por Alzheimer en un proceso muy lento. Durante los últimos meses no reconocía ni a sus hijos. Un día llevó a la residencia una grabadora con canciones de los años cuarenta. En cuanto sonó Bésame mucho, su madre empezó a cantar la letra entera.
La música vive en una zona del cerebro distinta a la memoria semántica. Es de las últimas cosas que se pierden en muchas demencias. Y a veces rescata a personas que ya no se podían rescatar por otras vías.
Piensa en las canciones que te marcaron. La primera vez que oíste a los Beatles, el himno que te acompañó un verano largo, la canción de cuna que te cantaba tu abuela. Tienen pegada una parte de ti que ningún algoritmo puede replicar.
Haz una playlist con las canciones que amas. Guárdala. Déjala escrita en algún sitio que tus hijos o nietos puedan encontrar. Será, el día de mañana, una de las pocas llaves que te abrirán las puertas cuando todo lo demás se cierre.