Archivo 2016

Los rituales de la cocina

Imagen ilustrativa de «Los rituales de la cocina»

Las cocinas tradicionales, las de nuestras abuelas, eran mucho más que un lugar donde se preparaban alimentos. Eran observatorios sociales, confesionarios, laboratorios, universidades domésticas.

Allí se cortaba y se consolaba. Se amasaba pan y se hablaba del vecindario. Se enseñaba a los niños a pelar habas. Se aprendían historias familiares sin que nadie se propusiera enseñarlas.

La industria ha tratado de convencernos de que cocinar es una pesadez que hay que delegar en un servicio a domicilio. Y nos hemos creído el cuento. Pero algo se pierde cuando nadie prepara ya la comida en casa.

Recupera al menos un día a la semana para cocinar sin prisa. Invita a alguien. Ponle música. No importa si el resultado queda perfecto. Lo importante es el proceso: cortar, oler, probar, rectificar. Es una de las formas más antiguas y directas de cuidar, de nutrir, de querer.