Respirar con conciencia
Respiramos más de veinte mil veces al día, casi siempre sin darnos cuenta. Y, sin embargo, es el gesto más antiguo y más sencillo que tenemos para reencontrarnos con nosotros mismos.
En sánscrito se llama pranayama: la ciencia del aliento. Los yoguis descubrieron hace tres mil años lo que hoy confirman los neurocientíficos: cambiar el ritmo de la respiración cambia el estado de la mente.
Una respiración profunda y lenta activa el nervio vago, baja el pulso, serena los pensamientos. No cuesta dinero, no requiere permiso, se puede hacer en cualquier parte.
Cuando estés a punto de responder un mensaje con enfado, antes de tomar una decisión importante, cuando sientas que la tormenta te supera, haz esto: inspira por la nariz contando hasta cuatro, retén dos, suelta por la boca contando hasta seis. Tres veces. Y sigue.