La nieve
Hay personas que viven y mueren sin haber visto nevar. La primera vez que uno ve caer la nieve es una experiencia que no se olvida. Todo se vuelve silencio. El aire cambia. Los ruidos habituales desaparecen. La luz se vuelve lechosa.
La nieve, físicamente, es agua. Pero lleva consigo una carga poética descomunal. Casi todas las lenguas del mundo tienen palabras especiales para describirla. Los inuit, dicen, tienen más de cincuenta.
Nieva de formas distintas: fina como polvo, gruesa como algodón, húmeda, seca, en remolinos, en mantas. Y cada vez, por un momento, el mundo parece detenerse.
Ponte el abrigo y sal a ver nevar la próxima vez que ocurra. Aunque estés ocupado. Aunque te mojes los zapatos. Hay pocas cosas tan baratas y tan inolvidables como ver nevar despacio sobre un pueblo cualquiera.