Gratitud: la ciencia de la alegría
Hace años, los estudios en psicología positiva demostraron algo que las tradiciones espirituales repetían desde hace milenios: dar las gracias, de verdad, cambia al cerebro.
No hablamos de un gracias mecánico. Hablamos de reconocer, con atención plena, todo lo que la vida nos da sin que lo hayamos pedido: el aire que respiramos, el amigo que escucha, el amanecer de hoy.
Un ejercicio sencillo y probado: antes de dormir, escribe tres cosas buenas que te han pasado ese día. Pueden ser pequeñas. Hazlo durante tres semanas seguidas. Verás cómo tu mirada sobre las cosas empieza, casi sin querer, a girar.
Ser Feliz empezó hace más de una década. Quince años después, lo que más agradezco a la vida es lo simple: tener donde cobijarme, personas a las que querer, un puñado de lecturas que me acompañen.