Thoreau y la vida en el bosque
En 1845, un joven de veintisiete años llamado Henry David Thoreau construyó una cabaña junto al estanque de Walden, en Massachusetts. Vivió allí dos años, solo, cultivando judías y leyendo filosofía griega.
No era un ermitaño. Recibía visitas, iba al pueblo los domingos, publicaba ensayos. Lo que buscaba era una cosa más sencilla: entender, de primera mano, qué necesitaba un ser humano para vivir bien.
De aquellos años salió Walden, uno de los libros más leídos del siglo XIX. «Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, y no descubrir al morir que no había vivido».
No necesitas una cabaña junto a un lago. Necesitas un ejercicio parecido: preguntarte qué de lo que tienes y haces es realmente esencial, y qué es sólo ruido que has aceptado sin cuestionar. La respuesta puede cambiar tu vida.