Archivo 2016

Las estaciones del alma

Imagen ilustrativa de «Las estaciones del alma»

La naturaleza no está de buen humor todo el año. Tiene primaveras exuberantes y otoños austeros. Tiene inviernos aparentemente muertos y veranos que lo dan todo. Y a nadie se le ocurre pedirle a un árbol que en enero florezca.

¿Por qué nos pedimos a nosotros mismos estar siempre en primavera? Siempre productivos, siempre alegres, siempre disponibles. Es una exigencia biológica absurda.

Tu alma también tiene estaciones. Hay épocas de crecer y épocas de recogerse. Hay inviernos que no hay que curar: hay que atravesarlos. Debajo de la nieve las raíces siguen trabajando, aunque no se vea.

Reconoce en qué estación estás. Si es invierno interior, no te exijas florecer. Descansa. Lee. Duerme bien. Come caliente. La primavera llegará sola, como llega siempre. No te adelantes, no te castigues, confía.