Archivo 2014

Los pequeños placeres

Imagen ilustrativa de «Los pequeños placeres»

El filósofo epicúreo, que tiene mala fama pero merece ser rescatado, distinguía dos tipos de placer. Los grandes, los de los banquetes y las glorias, siempre insuficientes. Y los pequeños: el agua fresca, el pan con aceite, la conversación con un amigo, un baño de sol en invierno.

Esos pequeños placeres son, decía Epicuro, los únicos verdaderamente saciables. Te sacian y te dejan en paz. No piden más.

Nuestra cultura de la abundancia ha invertido la ecuación. Perseguimos los grandes y despreciamos los pequeños. De ahí el malestar: siempre nos falta algo, siempre hay un siguiente peldaño.

Haz una lista, aunque sea mental: ¿qué pequeños placeres tienes a tu alcance, hoy mismo, que te dan felicidad instantánea y cuestan cero? Un café despacio. Un libro abierto. Una ventana mirando al oeste. Son ellos los que, sumados, hacen una vida.